Comisión Permanente
LXIII Legislatura, Segundo Año, Segundo Receso.
Lunes 26 de junio de 2017
Gaceta de la Comisión Permanente
    
    

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Miércoles 17 de Mayo de 2017
Gaceta: LXIII/2SPR-5/71228
Miércoles 17 de Mayo de 2017
Gaceta: LXIII/2SPR-5/71228

Del Dip. Benjamín Medrano Quezada, del Grupo Parlamentario del Partido Revolucionario Institucional, con punto de acuerdo para rendir homenaje al escritor Juan Rulfo, con motivo del centenario de su natalicio.

SE TURNÓ A LA SEGUNDA COMISIÓN.

Dip. Benjamín
Medrano Quezada

PROPOSICIÓN CON PUNTO DE ACUERDO POR EL QUE LA COMISIÓN PERMANENTE DEL H. CONGRESO DE LA UNIÓN ACUERDA RENDIR HOMENAJE AL ESCRITOR JUAN RULFO, CON MOTIVO DEL CENTENARIO DE SU NATALICIO, BAJO EL FORMATO QUE DISPONGA LA MESA DIRECTIVA.

El suscrito, DIP. BENJAMÍN MEDRANO QUEZADA, Diputado Federal del Grupo Parlamentario del Partido Revolucionario Institucional, de la LXIII Legislatura del Honorable Congreso de la Unión, con fundamento en lo dispuesto en los artículos 58, 59 y 60 del Reglamento para el Gobierno Interior del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos, somete a la consideración de esta Asamblea la siguiente proposición con punto de acuerdo de urgente y obvia resolución, al tenor de la siguiente:

EXPOSICIÓN DE MOTIVOS

Encontrar la belleza en medio de la sencillez quizá resulte un despropósito para una sociedad que aquilata la ostentación, que hace de lo superfluo una virtud y de la simplicidad un defecto. Disfrutar del diálogo sin pretensiones, de la descripción precisa, de la frase directa desprovista de recovecos nos dirige, necesariamente, hacia la narrativa de Juan Rulfo. Una obra donde la gente del campo se expresa con hondura, pero sin digresiones, en la cual los diálogos avanzan como una flecha: cortando el viento y en línea recta. Hablamos de textos en los que el drama tiene la misma importancia que el sol al atardecer, pero que no prescinden del paisaje turbulento, de la inquietante combinación entre la luna, las estrellas, el fuego y los ladridos de los perros.

Retratista con las letras y la cámara, Rulfo hizo una fotografía descarnada de la miseria humana, del placer sensual y del miedo, de la frustración, de la venganza y de la picaresca. Las imágenes por él retratadas carecen de retoque, no impresionan como la alta cascada cuyo torrente se despeña entre el estrépito, sino que fluyen como el agua del río, sujetándose al cauce de la fatalidad, como en “Diles que no me maten”, la historia de un desagravio largamente buscado que sólo se resuelve con la muerte, más que anticipada, del protagonista.

Belleza tampoco es vastedad. Así como la poesía haikú se resuelve en su métrica minúscula, la obra de Rulfo se ciñe a unos pocos textos, poderosos más por su temple que por su tamaño, sólidos y concretos, como un diamante sobre su montura, nutridos por el asesinato de su padre, cuando apenas tenía 6 años, y buscó refugio en los libros, abrigo del que hiciera un destino.

Viajero que no conoció el desgano, Rulfo recorrió el país para adentrarse en sus oquedades más recónditas, donde no se aisló del entorno. Por el contrario: escuchó miles de anécdotas que alimentaron su creatividad, proyectándolas hacia sus obras literarias.

En los días inquietos, en las tardes apacibles de mis incipientes lecturas, encontrarme con Juan Rulfo, fue una especie de iniciación. Ahora, busco el reencuentro permanente con Rulfo, con el "Llano en llamas" y "Pedro Páramo", con el “Gallo de Oro”, con el autor de cuyo talento se tiene constancia en decenas de lenguas, en tirajes que se cuentan por millones y que hablan de la capacidad lírica de nuestra cultura, de nuestra capacidad para asombrar al mundo.

Rulfo ascendió al pináculo de las montañas literarias, tal como lo hizo en sus años de alpinista, subiendo al Popocatépetl, al Ajusco, al Pico de Orizaba, al Nevado de Toluca, al Tancítaro y al Iztaccíhuatl. Traigámoslo de vuelta y reconozcámoslo de nuevo como uno de los nuestros, como una pieza fundamental de la literatura mexicana del siglo XX.

Con motivo del centenario de su natalicio, que se conmemora el próximo 16 de mayo, y como diría el propio Rulfo, no debemos dejar que se nos apague el corazón, por tal motivo, recordarlo y rendirle un homenaje, es lo menos que se puede hacer desde el Congreso de la Unión.

"Nunca dejemos que mueran nuestros muertos". Eso es lo que habría dicho el escritor oriundo de Sayula.

En virtud de lo anteriormente fundado y motivado, ponemos a la consideración de esta soberanía, la siguiente proposición con

PUNTO DE ACUERDO

ÚNICO. La Comisión Permanente del H. Congreso de la Unión acuerda rendir homenaje al escritor Juan Rulfo, con motivo del Centenario de su natalicio, bajo el formato que disponga la Mesa Directiva.

A T E N T A M E N T E

DIP. BENJAMÍN MEDRANO QUEZADA

Salón de Sesiones de la Comisión Permanente, a 9 de mayo de 2017.

http://senado.senado.gob.mx:80/index.php?ver=cp&mn=4&id=71228